martes, 1 de mayo de 2018

¿Realmente vale la pena el libro?


    A mí, Brando, me agradó la lectura del libro “Asesinos sin rostro”, ya que nos mantuvo siempre en el misterio de los asesinos, sin bajar el suspenso, aunque hubieron veces en las que el texto en el que el poco progreso en la investigación hacia perder la atención.    Además uno se podía acercar mucho al protagonista, con todos los problemas que este presentaba, haciendo que el lector se sintiera identificado con él, ya que pueden ser temas comunes, como el divorciarse, o que tu padre este enojado por un simple hecho, entre otros. Un motivo por el cual me disgustó, fue el final abrupto que tiene, solo dejándolo en las últimas páginas la resolución del caso, sin darle un desarrollo más progresivo del juicio o del futuro de los asesinos y del protagonista, aunque lo del protagonista es más lógico, ya que este libro es parte de una gran colección de novelas.
      Yo, Jhoisan, encuentro que el Libro tiene una excelente introducción y desarrollo que tenían toda la fuerza, con muchos detalles, contándonos un poco de la vida del protagonista y como se relaciona con el resto y a la vez viendo como desde un callejón sin salida pasaba a ir viento en popa en las investigaciones, aunque esto constantemente se repetía, volviéndolo un ciclo muy monótono, pero aun así no era una molestia para la lectura, si no que atrae más al lector para que este siga con la historia, para que pueda terminar el libro y saber la verdad bajo el asesinato de los Lövgren o quien asesinó al somalí. Aunque me disgustó que el final fuera la resolución del caso pero contado muy a la ligera, como si no fuera importante, como si todo el arduo trabajo que hizo solo valiera para ir a ver el juicio que le hicieron.
     En nuestra opinión, el libro “Asesinos sin rostro” es un gran libro si buscas una novela negra, dándonos cuenta en las características del protagonista, al no ser perfecto, como dice en el libro: “<<Tengo que dejar de beber alcohol>>, pensó con rabia. <<No lo controlo>>” (Pág. 270). Además, para saber de la vida en Suecia en los años 90´s, si te gusta la historia de los países en el mundo. También, en las características que estamos de acuerdo, nos dimos cuenta que nos entusiasmó su lectura en la forma de como explicaba el inicio y desarrollo, y que el final nos dejó de que desear.
      (Fotografía: María Espinosa-Modelo: Brando González)
                Kurt Wallender en estado de ebriedad. 

Rydberg, mi último caso


     Yo soy Rydberg, tengo cerca de 60 años y trabajo como policía en la ciudad de  Ystad, Suecia, aunque estoy a pocos años de jubilarme. Soy un sueco promedio, piel blanca, estatura promedio, cabello rubio (pero por mi edad, ya solo me quedan cabellos blancos) y tengo una reuma, enfermedad que hace que se me hinchen las articulaciones de la rodilla, y por esto ocupo bastón. Soy uno de los policías más apasionado de la cuidad, por mis años de servicios, aunque a veces puedo parecer pedante y flemático. Además, me tomo muy a pecho mi trabajo, además, el libro explica mejor de como hago mi trabajo “era una garantía de que la investigación del lugar del crimen se haría debidamente” (Pág. 25). Tristemente mi buen desempeño no pudo durar mucho tiempo más después de este asesinato, ya que me diagnosticaron cáncer de próstata, y tuve a un amigo apoyándome en todo momento desde ese diagnóstico, que fue  Kurt.
     Me asignaron a la investigación en la cual estaba a cargo del policía Kurt Wallender, sobre el asesinato de la pareja de ancianos Lövgren. Lo primero que hice, fue examinar la casa en la cual ocurrió el asesinato, en buscar las pruebas, pero no pude encontrar nada que nos dijera quien era el/los asesino/s o que nos acercara a él o ellos, después no pude hacer mucho más que esperar con paciencia a que consiguiéramos más pistas, una vez las conseguimos hice un arduo trabajo, lo primero que hice fue corroborar si realmente el nudo hecho para asesinar a la pareja de ancianos era extranjero, lo hice cuando visité a un viejo, que vivía por la costa, que era un marinero jubilado, este señor sabía de donde provenían una gran cantidad de nudos, y solo con ver el nudo que lleve, supo que era argentino. Otra cosa que tuve que hacer, ya que me lo pidió Kurt, fue hacer los interrogatorios a las hijas de Lövgren, cuando lo hice, ya sabíamos que tenía una doble vida, pero no pudimos conseguir información que nos sirviera para progresar más, aparte de eso. También fui al funeral de los ancianos Lövgren, a petición de Kurt, para poder entrevistar a los familiares y cercanos, para saber si sabían de al doble vida que tenia o si sabían de algún enemigo que pudiera tener. Y lo último que pude hacer antes de retirarme por mi cáncer, fue ayudarlo en el interrogatorio de la amante del señor Lövgren.
(Fotógrafo: Jhoisan Allendes - Modelo: Jhordan Allendes)
 Rydberg
                               

lunes, 30 de abril de 2018

Memoria es la clave para resolver el acertijo


     La historia comienza con un llamado al cuartel de policías, de parte de Nyström, que era vecino de la pareja asesinada, y es quien descubre el hecho. Al llegar Wallender, por el llamado, descubre el horrible hecho que se llevó a cabo en la pieza de los Lövgren, en la cual, se notó el sufrimiento de ambos. Avanzaron los días, pero la investigación no, solo sabían que los habían matado con una cuerda con nudo extranjero, pero un día, Wallender recibió un llamado de unas personas anónimas, tratando de imponerle miedo para que avance en la investigación, pero él no lo tomo en cuenta, pero fue un grave error, ya que en la madrugada del día siguiente, ocurrió un atentado incendiario contra un centro de refugiados de inmigrantes, en el cuál, Wallender se transformó en el héroe por arriesgar su vida. En el día, Wallender descubrió que Johannes Lövgren tenía una doble vida, con una mujer y un hijo, pero no permitió hablar de esto hasta que tuvieran más información en la investigación. Esa misma noche, Wallender recibió otra llamada amenazándolo de que si no avanzaba en la investigación, harían un acto quejándose, porque ellos sabían que los culpables eran extranjeros, esta llamada no tuvo gran impacto en Wallender.
     Después de descansar, Wallender se dispuso para averiguar más sobre la doble vida de Lövgren, pero no pudo, ya que un compañero lo llamó para informar de que había ocurrido un homicidio, habían asesinado a un hombre somalí con una escopeta de perdigones. Las personas que testificaron dijeron que lo mato un hombre calvo vestido con mono azul, y que se dio a la fuga en un Citroën. En la tarde llego una denuncia de robo, hecha por un policía, de un auto Citroën que coincidía con el modelo del auto del homicida. A Wallender no le daba buena espina.
     Pusieron vigilancia al policía que le robaron el coche y descubrieron que en una noche, tras salir oculto y pasar por varios lugares, se terminó reuniendo con la persona que vestía el mono azul. Todo descubierto por Wallender.
     Al día siguiente de descubrir esto, fueron a hacer el arresto, ya que conocieron la identidad del asesino, llamado Valfrid Ström, y su complice, Rune Bergman, el cual, terminó en una persecución con resultados fatales, donde el homicida murió, después de chocar y salir disparado del auto.
     Luego de resolver el caso del homicidio, reanudaron la investigación del homicidio de los ancianos, donde esta investigación parecía ir viento en popa, ya que la bancaria de una sucursal reconoció al señor Lövgren y decía que después de que retiro el dinero, unos extranjeros entraron, recogieron algo (no lo pudo ver porque el mostrador le tapaba) y salieron de nuevo.
     Ella llamo a la policía, porque los extranjeros habían vuelto a ir al mismo banco 6 meses después y pudiendo reconocerlos y capturarles para enjuiciarlos. Y la prueba final para enjuiciarlos, fue cuando confesaron que: “El dinero estaba escondido en el heno”(Pág. 298).
(Dibujo: Jhoisan Allendes)
Escena del crimen de la pareja Lövgren

Kurt, No todos lo protagonistas son perfectos



     Soy Kurt Wallander, tengo 42 años y  soy inspector de policía en la cuidad de Ystad, Suecia, en la cual, también vivo. Físicamente, soy como un sueco corriente, piel blanca, pelo rubio, de estatura promedio y de contextura media. Lo único que me queda en esta vida es a mi padre, quien está en esos años de demencia y con el que tengo una mala relación desde que me hice policía, y mi hermana Kristina, porque mi madre murió cuando yo era adolecente, y mi esposa, Mona, me dejo en octubre del año pasado, dejándome muy mal, dándolo a entender desde un principio de esta historia: “El desconsuelo de haber sido abandonado por su mujer aún lo escocía” (Pág. 21). Además mi hija se ha distanciado de mí y ni siquiera quiere verme o hablarme. Por todas esta causas, más el reciente  asesinato de la pareja de ancianos Lövgren, cada día estoy durmiendo menos, tomando más (sobre todo Whisky y café), al igual que engordando (aunque he intentado controlarme, pero con tanta presión, me es imposible).
     Mi historia comienza después de recibir una llamada en la madrugada del 8 de enero de 1990, por parte de uno de mis colegas, sobre un asesinato a unos ancianos. Y se preguntarán, el por qué yo, buenos, es solo porque tengo, en estos momento, el cargo más alto de la policía de mi cuidad, ya que mi jefe se fue de vacaciones, y estoy a cargo de la investigación. Este asesinato fue uno de los más raros que me ha tocado en todos los años de mi carrera, ya que los asesinos tuvieron una gran brutalidad contra la pareja de ancianos Lövgren, siendo que ellos, supuestamente, no tenían dinero y menos enemigos, según sus amigos e hijas.
     Además de que sea un caso difícil de resolver, hay una nueva fiscal en la cuidad, llamada Anette Brolin, ya que el fiscal anterior y amigo mío, Per Akeson, se encontraba haciendo un postgrado. Creí que tener una nueva fiscal proveniente de Estocolmo, sería una calamidad, como pensaron mis colegas en la oficina, ya que no iba a entender nuestro sistema y retrasaría nuestra investigación, pero para mí, no fue así, porque ella me ayudo en todo los papeles que necesitaba, además, creí que con ella podría reparar mi corazón (con lo mal que quedo con mi divorcio con Mona) y ser mi nueva esposa, pero no fue así, ya que ella estaba casada y con hijos.
     Pero la investigación sigue, sin necesidad de seguir explicando más de mí.
(Fotografía: María Espinosa-Modelo: Brando González)
Kurt Wallender