Soy
Kurt Wallander, tengo 42 años y soy
inspector de policía en la cuidad de Ystad, Suecia, en la cual, también vivo. Físicamente,
soy como un sueco corriente, piel blanca, pelo rubio, de estatura promedio y de
contextura media. Lo único que me queda en esta vida es a mi padre, quien está
en esos años de demencia y con el que tengo una mala relación desde que me hice
policía, y mi hermana Kristina, porque mi madre murió cuando yo era adolecente,
y mi esposa, Mona, me dejo en octubre del año pasado, dejándome muy mal, dándolo
a entender desde un principio de esta historia: “El desconsuelo de haber sido
abandonado por su mujer aún lo escocía” (Pág. 21). Además mi hija se ha distanciado de mí
y ni siquiera quiere verme o hablarme. Por todas esta causas, más el reciente asesinato de la pareja de ancianos Lövgren, cada
día estoy durmiendo menos, tomando más (sobre todo Whisky y café), al igual que
engordando (aunque he intentado controlarme, pero con tanta presión, me es imposible).
Mi
historia comienza después de recibir una llamada en la madrugada del 8 de enero
de 1990, por parte de uno de mis colegas, sobre un asesinato a unos ancianos. Y
se preguntarán, el por qué yo, buenos, es solo porque tengo, en estos momento,
el cargo más alto de la policía de mi cuidad, ya que mi jefe se fue de vacaciones,
y estoy a cargo de la investigación. Este asesinato fue uno de los más raros
que me ha tocado en todos los años de mi carrera, ya que los asesinos tuvieron
una gran brutalidad contra la pareja de ancianos Lövgren, siendo que ellos, supuestamente,
no tenían dinero y menos enemigos, según sus amigos e hijas.
Además
de que sea un caso difícil de resolver, hay una nueva fiscal en la cuidad, llamada
Anette Brolin, ya que el fiscal anterior y amigo mío, Per Akeson, se encontraba
haciendo un postgrado. Creí que tener una nueva fiscal proveniente de
Estocolmo, sería una calamidad, como pensaron mis colegas en la oficina, ya que
no iba a entender nuestro sistema y retrasaría nuestra investigación, pero para
mí, no fue así, porque ella me ayudo en todo los papeles que necesitaba, además,
creí que con ella podría reparar mi corazón (con lo mal que quedo con mi
divorcio con Mona) y ser mi nueva esposa, pero no fue así, ya que ella estaba
casada y con hijos.
Pero
la investigación sigue, sin necesidad de seguir explicando más de mí.
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| (Fotografía: María Espinosa-Modelo: Brando González) Kurt Wallender |

No eres tú, soy yo pero encuentro que eres un gran tipo y que podrá encontrar de nuevo el amor más adelante, en especial por el acto heroico que hiciste cuando te metiste en el incendio del centro de refugiados.
ResponderBorrarKurt, eres un tipo esplendido y un gran inspector de policía, pero lo único mal que hiciste fue enamorarte de mí, sabiendo que yo estaba casada y tenía hijos, además intentaste besarme en mi casa, cosa que dijimos que íbamos a olvidar.
ResponderBorrarNunca creí que mi padre podría resolver un caso tan enigmático y además hacer un acto heroico, porque según yo, eras un bueno para nada, por algo después de mi intento de homicidio me aleje mucho de ti, llegando a no querer verte o evitarlo ahora que no vivo contigo.
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